GACETA MUNICIPAL - 24 XULLO 1931

Domingo Fontán, n. Portas-Caldas de Reis (Pontevedra) o 17 de abril de 1788 - m. Santiago de Compostela o 22 de maio de 1867.
A INDUSTRIA DO PAPEL
A Industria Papeleira tiña unha arraigada tradición, na que seguramente influirían os industrias xenoveses do papel na Idade Media.
Na aldea de Castro, Domingo Fontán funda unha papeleira no 1835, onde residiu algún tempo o insigne matemático e xeógrafo, autor do mapa topográfico de Galicia. A súa fábrica contratou co Estado a fabricación do selado. Posteriormente pasaría a mans de Ramón López Rodríguez.
No 1844 sairon polo porto noiés 1.200 resmas de papel. No 1849 había unha fábrica de papel en Noia, e en Lousame na Alvariza e dúas en San Martín de Lesende.
Francisco Iglesias expuso papel de estraza fabricado con "pita" na Exposición de Santiago de 1858, e na de Pontevedra no 1880.
Actualmente non existe nengunha papeleira na Comarca, a derradeira que funcionaba en Brandia (Lousame) a pleno rendemento, foi trasladada a finais dos sesenta para Vidán (Santiago).
El salón de sesiones aparece de esta vez rebosante de público. Diríase que se preparan grandes acontecimientos porque asisten varios miembros de la "guardia de asalto": Xanicas, Bruxo, Moncho... hasta el Gallego, que permanecía en cama por consecuencia de un accidente sufrido en una de sus últimas intervenciones.
En los escaños faltan los dos concejales de Róo, tal vez porque ven en Luces un poderoso defensor de sus intereses y juzgan innecesario asistir; falta también Ricardo Abeijón. Ricardo Abeíjón es hombre de letras y conoce las graves consecuencias que puede acarrearle su firma; ha sido juez municipal de Sigüeiro y le horripilan las mallas del Código penal.
Francisco Fernández Rodriguez, ex-membro da Comisión Xestora Republicana, electo como concellal polo distrito de Barro polos Liberais de Anxo Pérez Morales. No ano 32 e conmemorando os primeiros 365 días da República, propón a colocación de porcelana identificativa nas rúas "Avenida de Galán" e a "Praza de García Hernández", na lembranza dos militares executados pola Rebelión de Jaca no 1930. No mesmo Pleno Municipal tamén acordouse sustituir o nome da rúa 13 de Setembro, data do golpe de estado de Primo de Rivera, pola de "14 de Abril", data da proclamación da República.
Abíerta la sesión, pide el Sr. Fernández Rodríguez que se de lectura a la regla 5 del artículo 2° del Reglamento de Secretarios, que exige se reparta el orden del día a todos los concejales con tres dias de anticipación. Luces protesta también de que el acta que se lee está transcrita en el libro, lo cual infringe la regla 7 de dicho artículo. Efectivamente; la infracción de la Ley era manifiesta. El cronista sentía verdadera pena porque el Secretario era objeto de advertencias, inocentemente, pues sabe que Ronquete es hombre dócil y hace tan solo lo que le mandan. El cronista llega a colegir que Agra participa de igual opinión por la nerviosidad de que da muestras y la dura impresión que le causa la lectura de esos artículos, y al fin exclama:— ¡Boh, boh! Que siga la lectura del acta.
El Concejal Agra era un chico prometedor. Vários años permaneció alejado de la política activa aunque ya su "cerebro" era tina incubadora de grandes proyectos. Probó fortuna con la construcción, en la Chainza, de la galeria mas grande de Galicia y el jardín ribereño mas barato de Galícia. Agra se impacienta en las sesiones, se desasosiega, porque Luces señala despiadadamente todas las ilegalidades que observa. «¡Que se cumpla la Ley!»—¡Mira que la ocurrencia. ..! ¡Decirle eso a un Agra Cadarso...! El cronista lamenta de corazón que el Sr. Agra sea abogado y a las exigencias de la Ley conteste con «¡Boh, boh!»; ¿Que queda para mi?, dice el Furelos entre dientes.
San Lázaro coas obras de encauce da desembocadura do río Traba e configuración do novo San Lázaro.
Sigue la lectura del acta anterior. Fernández Luces hace notar grandes inexactitudes en su redacción. Consta en ella que «seguidamente se aprobó el acta» y eso, en concepto del Concejal y de todos los que fueron testigos, es inexacto. El Tribunal popular, como le llama Agra, que había permanecido mudo, experimento una ligera conmoción como para desperezarse. El Tribunal habló, como siempre, por boca del mas caracterizado, y dictó su sentencia: «¡el acta fué aprobada por el pueblo!». El cronista dirigió una mirada al representante del Tribunal. Era Xanicas. Xanicas es un celoso dependiente de consumos que goza, como las criaturas excelsas, del don de la ubicuidad, que le permite cumplir sus obligaciones y estar, aun tiempo, en la casa consistorial. Xanicas (él lo dijo) es el pueblo y es el Tribunal popular de Agra. Por eso el cronista, ignorante de los títulos que «Xanicas» ostentaba alli, se extrañó que desde el primer momento apoyara la cara en la mano, la mano en el codo y el codo en el sillón del Secretario. El Secretario lo vió y nada dijo; desde ese momento comprendió el cronista que «Xanicas» no era «Xanicas»: ¡era el pueblo! (¡!).
Limpando as caixas para o peixe na punta do muelle, a abundante cativada ludeando.
A espaldas de la minoría, se nombró la comisión revisora que estudiará la gestión municipal desde época anterior al 1923; se acordó el pago a D. Antonio Tomé Carou de 2000 y un pico largo de pesetas que, por lo visto, anticipó cuando era Depositario de fondos municipales; y proceder a las obras de desviación del rio Traba; así como también reclamar la nulidad del concurso acordado y anunciado por la Dirección de Sanidad para cubrir la plaza de Médico tocólogo. La minoria trata de salvar su voto.
La Presidencia se opone por referirse a asuntos acordados en la sesión anterior.Esta minoria —dice Fernández Luces, no en nombre del Tribunal popular de Agra, sino en nombre de la Ley —tenía derecho a salvar su voto porque los concejales que no asisten a una sesión serán responsables de los acuerdos, si no salvan su voto en una de las dos sesiones siguientes (Art. 271 del E. M.). De esta vez el Sr. Agra calló y el Presidente accedió a la petición. Fernández Luces salvo el voto de la minoría.
Demostró, además, que habiendo cesado Tomé Carou en el cargo de depositario y entregado los fondos que pertenecían al Ayuntamiento, conforme a liquidación consignada en un acta de arqueo sin datarse de las 2000 y pico de pesetas, ya el asunto no era de la competencia municipal sino cuestión meramente particular entre el Depositario que pagó y la persona que le mandó pagar. Continua Fernández Luces salvando el voto de la minoría, fundado en que no debe acometerse ninguna obra municipal por el sistema de administración (y sin proyecto, como en este caso, según reconoció el Alcalde), que está proscrito por las leyes y es siempre de funestos resultados para el Municipio; y en que el Ayuntamiento no es quién para reclamar la nulidad de un concurso anunciado por la Dirección de Sanidad.
19 de Novembro 1930: Crease a Irmandade Galeguista en Noia promovida polo catedrático don Álvaro das Casas, ourensán de orixen e de recente incorporación ó Instituto dende o seu anterior destino en Frejenal de la Sierra. Convertiríase nun dos principais animadores da política e vida cultural da Vila.
Álvaro Das Casas e Branco (Ourense 1901-Barcelona, dispois dunha viaxe ultramariña do seu retorno de América, 1940)
O Presidente da Irmandade: Xosé María Vázquez Ulloa; Vice-Presidente: Xoán Pérez Pérez, Secretario-Contador: Xoán Leiceaga Sieira; Bibliotecario: Cesáreo Eire Santalla, Tesoreiro: Xoán López Pérez, Vocais: Blas Agra Cadarso, Álvaro das Casas e Blanco, Luís Vilanova García e Pedro Sáez Pichel. Noutro documento, aparecen como fundadores da Irmandade Galeguista o mestre Mariano Pérez Gómez, Castor Núñez Outeiro e Ramón Creo Vilas.
O obxetivo desta Irmandade é a difusión do idioma, o alzamento da persoalidade racial, o coñecemento da historia, dignificación social da cidadanía, galeguización da Universidade, consecución da Mancomunidade e todo canto directa ou indirectamente redunde en beneficio do país galego.
Co tempo, algúns dos asinantes desta Irmandade, formarán parte dos sectores máis radicais da Falanxe.
Justifica el Sr. Agra el anticipo de las 2.000 pesetas diciendo que fueron empleadas en el parque que se ve al final de la Alameda. Miramos unos para otros como adivinando la existencia de un parque en la imaginación calenturienta de Agra, porque en el calvario no hay mas que un montículo de tierra -como dijo Fernández Luces- de menos mérito que el monte de Barro, que, según dicen, fué hecho con tierra «peneirada». ¡400 y pico de duros costó el famoso montoncito!.. El Bruxo, que estaba a mi lado, exhaló un fuerte suspiro e hizo un ademán al cronista como diciéndole: «¡Apunta eso!». Y el cronista calculó cuán grande seria el valor del montoncito si produjera melones... Y recordarán los presentes que hasta la luz se apago de asombro...
Ya en el orden del día se presentó una moción que suscriben D. Germán Vidal, D. Joaquín Agra y D. Rodrigo Romaní sobre una severa revisión de la matrícula de industrial, por no figurar en ella muchísimos comerciantes con negocio abierto y otros mal clasificados, así como del padrón de cédulas personales, a fin de que las clases acomodadas paguen con arreglo a su fortuna. Pasaron por la mente del cronista muchos que, efectivamente, no satisfacen contribución alguna porque los tiempos están malos y porque creen que con dar el voto ya dejan satisfechos a nuestros ediles. Los autores de la moción castigarán con mano dura a los defraudadores. Las tarifas para el impuesto de cédulas personales son tres: por rentas de trabajo, por contribuciones directas y por alquileres. De modo que no van acertados los firmantes de la moción, pues las clases acomodadas no pagarán si no están comprendidas en alguna de las tres tarifas, aunque tengan millones de pesetas.
Rodrigo Romaní Riva, concelleiro electo polo distrito de Noia do partido de Xermán Vidal Barreiro (sotelistas, umenistas, radicais, ...). O 27 de outubro do 1932 é nomeado Primeiro Tenente de Alcalde.
Diose cuenta del arriendo de una casa en Orro para Escuela pública, en el precio de trescientas sesenta y tantas pesetas, que el Concejal Fernández Rodríguez impugnó afirmando que no había en Santa Cristina casa en esas condiciones que pudiera producir esa renta.—Ataca V. mí honorabilidad—dice, airadamente, el S. Agra. El S. Agra se confunde, es extraordinariamente excitable y siempre interpreta tendenciosamente las opiniones de la minoria. Fernández Rodríguez sabe distinguir perfectamente la ignorancia de Agra de la honradez del S. Agra. Y por parte del cronista debe advertirse a los Sres. de la minoria que no exciten demasiado al Sr. Agra. Lo estamos viendo arrellanado en el sillón y con las manos en los bolsillos. ¿Será que siente frio?. El caso es que para cada intervención las mete y las saca con la velocidad de un pistón, y de tanto vaivén no es nada difícil que roce los bolsillos ... y seria una lástima.
Siguen pasando las horas con una monotonía desesperante. El cronista se abstiene ya de fijar su atención en asuntos que no le parecen propios de la publicidad.
Mientras tanto, todos nos aburrimos. El «Gallego» dejó un aplantillado a medio hacer y va observando detenidamente a nuestros ediles. Severo conserva heroicamente la misma postura y sigue jugando con las uñas. El «Furelos» presta gran atención a los debates y comenta "generosamente" la actuación de Agra. Pero el «Gallego» se situó intencionadamente frente al "Furelos"; mira a la diestra, a la siniestra, hace una ligera genuflexión, no pierde de vista a nuestro Síndico... ¿Que buscará con actitud tan afanosamente inquisitiva? ¿Que buscará ...?—¡La caldereta!, me dice sonriente el "Bruxo". Pedro acaricia con los dedos la barbilla; pero no muerde las uñas. Rodrigo se halla distraído contemplando la corona real que, medio caída, exorna el dosel que hasta el 14 de Abril cubría la efigie de nuestro ex rey ...
Estado actual da Fábrica de Papel do Castro de don Domingo Fontán. A pesar do tempo e a vexetación fagocitadora, as paredes do edificio mostran a robustez dos mellores tempos da edificación.
De pronto, el Concejal Fernández Rodríguez pregunta por eso de la Depositaria, y, de súbito, despierta Rodrigo de su letargo.—Luego se sacará a concurso, dice el Alcalde. Bien;—insiste Fernández —¿Y por que los Sres. Concejales no se han de querer convencer de lo útil que seria depositar los fondos municipales en un Banco que ofrezca garantías? Por que el Ayuntamiento percibiría un 2 y 1/2 % interés y ahorraría un 2 que tendría que pagar a un Depositario cualquiera, lo cual representaría para el Municipio una utilidad de un 4 y 1/2. Todos callan. El Alcalde insinúa que, en su día, se nombrará un Depositario particular; y el cronista espera que la minoría defienda en este punto los intereses del pueblo para cuando la ocasión llegue. ¡A percibir el 2 y 1/2 y con este interés adquirir una caja de caudales para guardar en ella los resguardos y el libro talonario de la cuenta corriente! Esta es la opinión del cronista. Fernández Luces pregunta donde están los fondos municipales.—En el Banco Pastor y en el de La Coruña, contéstale el Presidente.—¿Y a nombre de quién está la cuenta?, prosigue Fernández Luces. D. Rodrigo rehuye la contestación diciendo: «Si Vd. quiere saberlo, vaya a preguntárselo a los Bancos».
Fue la primera vez que hizo uso de la palabra el Sr. Romaní, y con tan mala fortuna que «Moncho», que es hombre de buen sentido, dio a entender, con la sonrisa en los labios, que Romaní había sido algo descortés y que la actuación de un concejal debe ser pública.
Con tal motivo, el cronista dialogó mentalmente con «Moncho», como vecino del Calvario, sobre la tala despiadada de unos árboles lozanos, en plena floración, hecho realizado por empleados de Telégrafos. ¡Acto vandálico y digno de acre censura, tanto si obraron por su cuenta como si fueron autorizados por alguien!. Espera el cronista que el Sr. Agra, acogedor de toda buena obra, plantee el asunto en la próxima sesión y proponga exigir la consiguiente responsabilidad de quien corresponda, incluso pasar el tanto de culpa a los Tribunales. Los árboles son del pueblo.

Fonte do texto intercalado na Gaceta Municipal:
- "A Segunda República en Lousame e Noia-Radiografía dunha Época" de Xerardo Agrafoxo.
- "Efemérides Noiesas" de Manolo Hermida (Fanaraco) e Xosé Agrelo H. (Pepe Agrelo). Edita "Eco Franciscano" - Santiago, 1971.
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